Blog dedicado a la Psicoterapia, al Crecimiento Personal y a la Musicoterapia.

La Psicoterapia es la aplicación de técnicas psicológicas con la finalidad de ayudar a las personas a modificar estructuras y patrones de comportamientos no deseados, a conocerse mejor y a descubrir y resolver sus conflictos emocionales. Indicaciones de la Psicoterapia: Estrés, ansiedad, inseguridad, inmadurez, problemas con los hijos, baja autoestima, obsesiones, miedos, malhumor, depresión, estados de tristeza, y problemas de pareja.

La Psicomusicoterapia es una técnica terapéutica que utiliza diversos tipos de música para influir en el ser humano tanto física como psíquicamente. Es muy efectiva en tratamientos de relajación, estrés, insomnio y baja autoestima.

7.10.2017

TÉCNICA DE RELAJACIÓN DE JOHANNES HEINRICH SCHULTZ


Está demostrado que llevar una vida sedentaria supone un riego para la salud, mientras que realizar periódicamente ejercicio físico nos ayuda a mantenerla y a prevenir enfermedades. Practicar algún tipo de deporte o de relajación es beneficioso tanto para la salud física como psicológica.

Hacer cualquier técnica de relajación es conveniente para contrarrestar el estado de tensión con el que se vive. Tendríamos que acostumbrarnos a observarnos en el transcurso del día, para darnos cuenta de la enorme cantidad de energía que utilizamos y que vamos acumulando a diario provocando tensiones musculares. Estas contracciones musculares con la práctica sistemática de la relajación se pueden corregir, al mismo tiempo que se mejora el estado físico y psíquico.

Método de relajación  Schultz.

Johannes Heinrich Schultz (Gotinga 1884-berlin 1970), fue neurólogo y psiquiatra. Schultz conocía muy bien las técnicas de la hipnosis y a partir de la observación de los resultados que se producen con estas prácticas, desarrolló su técnica de relajación denominada Entrenamiento Autógeno o La Autorrelajación Concentrativa.    

El entrenamiento autógeno es una técnica de relajación basada en la autogestión. Es una práctica de relajación progresiva y ordenada, que permite llegar al mismo grado de estado profundo de relajación que en la hipnosis, pero sin el inconveniente que la persona dependa del terapeuta para llegar a ella. El entrenamiento autógeno no es un estado de hipnosis o sueño, se parece a estos estados pero estando siempre manifiesta la atención. Se ejercita la mente de forma voluntaria para influir en el comportamiento del resto del organismo.

El entrenamiento autógeno pasa por las mismas fases que la hipnosis: sensación de tranquilidad, de peso, respiración tranquila, sensación del corazón que late fuerte y regular, sensación de calor general y frente fresca. Esta técnica pretende generar gravedad y calor en diferentes partes del cuerpo a través del control de nuestros pensamientos, para esta finalidad se utilizan frases como: estoy tranquilo muy tranquilo para llegar al estado de  calma, también se pueden hacer visualizaciones. Para practicar la relajación se ha de escoger un sitio tranquilo y sin ruidos, la posición que recomiendo Schultz es la postura sentada aunque también se puede practicar tumbado, la temperatura de la habitación ha de ser moderada y la luz tenue.

El método Schultz consiste en seis ejercicios que se deben ir aprendiendo de forma progresiva, es una técnica psicoterapéutica basada en la concentración pasiva y en sensaciones físicas, no pretende sólo una relajación muscular, sino que trata de inducir un estado psíquico de ensimismamiento y de profundidad que permite acceso a las zonas profundas del psiquismo. Centrarse en determinadas partes del cuerpo permite que se reduzca el campo de atención, de esta manera se aumenta la capacidad de sugestión de la mente, liberando las tensiones emocionales.

Con el entrenamiento autógeno se consigue. Aumentar los niveles de calma logrando que los sucesos nocivos internos y externos que nos suceden no nos afecten en exceso, una relajación muscular duradera, un mayor autocontrol y también un aumento de la autoestima proporcionándonos una sensación de placidez, sosiego y tranquilidad aumentándonos la calidad de vida.

El entrenamiento autógeno está indicado para problemas digestivos, trastornos del sueño, de personalidad, de ansiedad, psicosomáticos, para dejar adicciones, etc. También es muy beneficioso como complemento al psicoanálisis y para personas que deseen conocerse emocionalmente y busquen estados de tranquilidad y armonía interna.

Georgina Bermejo


3.22.2017

TRASTORNO DE LA PERSONALIDAD ANTISOCIAL

Los trastornos de la personalidad pueden definirse como una variación extrema de la personalidad asociada con el fracaso para cumplir las tareas universales de establecer una identidad personal, formar vínculos de apego, experimentar intimidad con ellos y buscar afiliación. Sin culpa y sin miedo, son dos descripciones comunes de las personas que muestran el trastorno de personalidad antisocial.

Los individuos con este trastorno suelen emprender voluntariamente formas temerarias y peligrosas de conducta que la mayoría de la gente evita, y ante esas situaciones exhiben poco o ningún temor. Carecen de sentimiento o empatía con los demás siendo incapaces de formar vínculos emocionales. Suelen ser irritables y agresivos, sumamente impulsivos e incapaces para planificar el futuro, aparentemente no temen enfrentarse al peligro y son sumamente mentirosos si perciben una ventaja en hacerlo, mentirán a cualquiera y en cualquier momento, y no suelen mostrar remordimientos después de realizar acciones que lastiman a los demás.

La personalidad antisocial  parece de gestación muy temprana y se expresa a través de conflictos con las normas ya desde la infancia. Son niños que mienten, roban se escapan de casa, hacen novillos y no se corrigen ni se acongojan cuando reciben castigo, son inconstantes y volubles por mucho que a veces sean sinceros con sus entusiasmos, y como tienden a ser seducidos por la novedad a veces se conducen insensatamente, sin reparar en las consecuencias. Son niños que a muy temprana edad destacan por su frialdad y su falta de miedo.

Los individuos que padecen trastorno de la personalidad antisocial, presentan características que los hacen peligrosos para otras personas mostrando una indiferencia total por los derechos y el bienestar de los demás. Las normas y regulaciones no son para ellos, de modo que suelen tener un historial de conducta antisocial como: delincuencia, latrocinio, vandalismo, mentiras, abuso de drogas y cosas similares. También emprenden sin dudar acciones que otros sólo podrían soñar como: renunciar a un trabajo si se aburren, abandonan con facilidad a su pareja e hijos y cuando las deudas aumentan simplemente desaparecen. Para esas personas el término obligación tiene muy poco significado. La impulsividad que muestran junto con algunos de los otros rasgos suele conferir un carácter aleatorio, aparentemente sin propósito a su conducta antisocial, por ello cuando cometen un crimen parece carecer de cualquier propósito o meta racional.

Saber el porque se desarrolla este patrón de la personalidad es complicado, pero la evidencia sugiere que tal vez participen varios factores. Desde una perspectiva conductual, esas personas pueden aprender desde niños a través de su exposición a modelos violentos, que la conducta agresiva e impulsiva es la adecuada y apropiada; esas influencias pueden ejercer poderosos efectos sobre la conducta. También participan factores cognoscitivos, son personas que no logran adquirir los tipos de esquemas o marcos cognitivos de referencia y que ayudan a regular la propia conducta, esquemas relacionados con el control de impulsos, con el sentido de responsabilidad y con la naturaleza recíproca de las relaciones humanas. Igualmente hay la posibilidad que este desorden se derive, al menos en parte, de anormalidades fisiológicas

En la historia infantil de estas personas muchas veces hay figuras maternas demasiado tolerantes y padres excesivamente débiles, pero la emergencia del trastorno es tan temprana, que a veces es difícil distinguir entre causas y efectos en la interacción paternofilial. De hecho, la prevalencia familiar del trastorno antisocial de la personalidad habla más en favor de la intervención de factores genéticos, que de una alteración exclusiva de los procesos de socialización por prácticas educativas inadecuadas.



Georgina Bermejo

1.07.2017

ENVEJECER


En la actualidad se da mucha importancia al aspecto físico, ser joven o parecerlo es importante para conseguir metas y triunfos. Las multinacionales de la cosmética son las encargadas de dar estos mensajes, ya no nos podemos conformar con lo que somos sino en lo que quieren que seamos.

Envejecer es un proceso natural pero por desgracia no siempre se está de acuerdo con la propia edad, nos defendemos contra sus manifestaciones naturales mientras le exigimos algo que de por sí no nos puede dar.  A medida que se va envejeciendo los placeres corporales van escaseando, van apareciendo enfermedades, debilitamiento de los sentidos, relajación de los órganos, surgen dolores que a menudo provocan que las noches se sientan largas y angustiosas, estamos supeditados a los demás y la vida que antes era tan autónoma cada vez se vuelve más dependiente. Todos estos inconvenientes que aparecen a una edad avanzada no pueden negarse porque son una amarga realidad, pero sería penoso y triste ceder únicamente a ese proceso de decadencia y no ver que también la senectud tiene sus cosas buenas, sus ventajas, sus fuentes de consuelo y sus alegrías.

Hay un lado positivo en la vejez y es el recuerdo de una vida, imágenes que continúan viviendo en nosotros a las que al reducir nuestra actividad, damos una dimensión muy diferente a la concedida hasta entonces. En esta etapa, los recuerdos se liberan de la memoria para revivir hechos del pasado que proporcionan tristeza y alegría muchas veces nostálgica, pero no por esto angustiosa. Los recuerdos aportan placidez ya que expresan vivencias del pasado y buscan sentido a la vida para conseguir vivir de acuerdo con la propia edad y evitar caer en el ridículo, de  pretender representar e imitar comportamientos de la juventud.

Quien ha llegado a la vejez ha de tener, como los más jóvenes, una tarea que dé coherencia y sentido a su existencia pudiendo ser tan valiosa como cualquier otra etapa en el anterior estadio de la vida. No se puede envejecer angustiándose cuando algunas de las capacidades físicas han disminuido, con los cambios físicos que se originan o con temor a la muerte. Un anciano que odia y teme la vejez y que vive afligido por la pérdida de la juventud, no es un digno representante del ciclo de su vida. Para vivir de acuerdo en la etapa de la ancianidad, hay que vivir en relación con la edad que se tiene, con todo lo que ésta  comporta y tomando conciencia que será necesario llevar a cabo ciertas renuncias.

La ancianidad muchas veces aporta inconvenientes y dolencias pero tiene también sus ventajas, una de ellas es la capa protectora que se va construyendo entre nosotros y nuestros problemas y sufrimientos. La edad nos enseña a ser más pacientes, tranquilos y reflexivos, se adquiere un sentido por la historia que no se tuvo en la juventud, apoyándose en las vivencias y sensaciones que se han ido teniendo a lo largo de la vida. Las experiencias nuevas son cada vez menos frecuentes, son prácticas renovadas,  muchas veces son repeticiones de lo ejercitado en etapas anteriores con pequeños cambios que significan algo nuevo y que se viven como auténticas experiencias.

Envejecer de una manera digna y mantener siempre una actitud o sabiduría conveniente a nuestra edad es un arte que muchas veces resulta difícil. No saber envejecer de forma natural no siempre depende del anciano, sino que muchas veces es el ambiente  social en el que vive el responsable de sus frustraciones. A menudo al anciano se le ve como a alguien caduco, incapaz de comprender los avances sociales y tecnológicos que aparecen en cada momento, esto propicia que se les aleje emocionalmente de su entorno obviando su propia historia. La experiencia y los valores que se han ido adquiriendo a lo largo de la vida permiten conocernos mejor, proporcionan confianza y prudencia, ayudándonos a sentirnos cómodos a pesar de sufrir desengaños.

Para envejecer saludablemente, sin complejos y en armonía es necesario llevar una vida coherente con uno mismo, saber cuales son nuestras mejores cualidades y desarrollarlas aunque no gusten a nuestro entorno más inmediato, saber rectificar comportamientos nocivos sin que nos produzcan frustraciones, ser objetivos y llevar una vida saludable tanto física como psíquica. Esto entre otras cosas, nos ayudará a envejecer de forma natural y serena en algún momento nostálgica, pero sin miedo.


Georgina Bermejo