Blog dedicado a la Psicoterapia, al Crecimiento Personal y a la Musicoterapia.

La Psicoterapia es la aplicación de técnicas psicológicas con la finalidad de ayudar a las personas a modificar estructuras y patrones de comportamientos no deseados, a conocerse mejor y a descubrir y resolver sus conflictos emocionales. Indicaciones de la Psicoterapia: Estrés, ansiedad, inseguridad, inmadurez, problemas con los hijos, baja autoestima, obsesiones, miedos, malhumor, depresión, estados de tristeza, y problemas de pareja.

La Psicomusicoterapia es una técnica terapéutica que utiliza diversos tipos de música para influir en el ser humano tanto física como psíquicamente. Es muy efectiva en tratamientos de relajación, estrés, insomnio y baja autoestima.

12.08.2010

Sentimiento de envidia

Nuestras emociones están muy unidas a nuestra salud. El vínculo entre las emociones y la salud, en el caso de los sentimientos negativos, es especialmente fuerte y nocivo. Por el contrario, los estados positivos tienen efectos saludables sobre la salud, aunque el impacto de los sentimientos positivos no es tan fuerte como el de los negativos. La envidia provoca sentimientos negativos e insanos.

El sentimiento de envidia empieza a desarrollarse a partir de los primeros años de vida y se origina cuando el niño en su ambiente familiar y social empieza a sentirse desamparado, desvalido, destituido y con carencias afectivas en todo lo que más quiere, creándole sentimientos de vacío y comportamientos perjudiciales. Al niño, estos sentimientos le llevarán a desear con todas sus fuerzas aquello que piensa que le han quitado o que le falta. Estas frustraciones desarrollarán el sentimiento de envidia, si sus cuidadores no le han sabido calmar la angustia que le provoca el no poder poseer lo que tanto desea.

La envidia es un sentimiento doloroso para el que la padece. Se basa en el deseo de poseer y no de privar de algo a quien se envidia. La envidia la puede suscitar alguien con quien se tenga una relación real como con alguien a quien no se conozca personalmente.

Se envidia a quien posee más bienes, tiene más éxitos, una posición social más elevada que la nuestra y logra objetivos que nos son imposibles de realizar. Se envidia a la persona que ha conseguido aquello que creemos que posee sin merecérselo, no a los bienes conseguidos. No se puede envidiar a alguien que consideremos inferior a nosotros.

El sentimiento de envidia, debido a sus connotaciones morales negativas, se oculta o se disfraza hacia uno mismo y hacia los demás. El sentimiento de envidia surge cuando se está en una posición inferior al envidiado y hay un sentimiento de inferioridad que no se reconoce y se rechaza. El envidioso no acepta y oculta estos sentimientos ante sí mismo y hacia los demás con argumentos como: yo he tenido muy mala suerte y él, en cambio, muy buena o, lo que tiene no es que lo haya conseguido por sus propios méritos. Para ocultar este sentimiento se niega tenerlo y el mecanismo que se utiliza para poderlo negar es el denominado de la negación, con este mecanismo el envidioso puede actuar como si no lo fuera y su envidia queda oculta, pero tarde o temprano y por muchos esfuerzos que el envidioso ponga para ocultar este sentimiento, la envidia sale a la superficie y se manifiesta. Se es envidioso cuando no se pueden admitir ni reconocer nuestras carencias, pues este reconocimiento nos produciría mucho dolor.

El sentimiento de inferioridad que posee la persona envidiosa lleva al individuo a desear lo que no posee y a compararse con el envidiado. Hay sentimientos contradictorios de admiración y de dolor hacia el envidiado. De admiración por haber conseguido el envidiado lo que se deseaba tanto y de dolor por desear y no tener lo que se envidia.

En ocasiones se siente envidia, sin provocarnos ninguna clase de emoción negativa, de alguien a quien admiramos y que desearíamos ser igual en algún aspecto. Esta clase de envidia se puede denominar sana, porque no nos produce malestar, e incluso, nos puede ayudar a superarnos y a luchar para alcanzar nuestros objetivos. La persona envidiada es nuestro estímulo y modelo a seguir. Si, por el contrario, la envidia nos produce sentimientos dolorosos que hacen que nos comportemos de forma indeseable y sin ética, esta envidia es nociva, la que nos provoca vivir angustiados por no poder conseguir o ser como el envidiado, recordándonos continuamente de lo que carecemos y de nuestro sentimiento de inferioridad.

La persona envidiosa es muy difícil que tome conciencia de ello, pues se descubriría una deficiencia que no está dispuesta ni a admitir ni a aceptar, ya que con el reconocimiento de este sentimiento de inferioridad, tendría que asumir ante sí mismo y ante los demás sus carencias.

La persona envidiosa además de no aceptarse y rechazarse a si misma gasta muchas energías para ser como el envidiado haciendo con este intento que su vida sea destructiva, el envidiado se vuelve su perseguidor transformándose en el tema de su existencia.
El sentimiento de la envidia puede ser devorador. Puede hacer que una persona esté obsesionada, ansiosa y vivir sufriendo por no tener la vida, la posición y las posesiones de la persona envidiada.

Georgina Bermejo

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