Blog dedicado a la Psicoterapia, al Crecimiento Personal y a la Musicoterapia.

La Psicoterapia es la aplicación de técnicas psicológicas con la finalidad de ayudar a las personas a modificar estructuras y patrones de comportamientos no deseados, a conocerse mejor y a descubrir y resolver sus conflictos emocionales. Indicaciones de la Psicoterapia: Estrés, ansiedad, inseguridad, inmadurez, problemas con los hijos, baja autoestima, obsesiones, miedos, malhumor, depresión, estados de tristeza, y problemas de pareja.

La Psicomusicoterapia es una técnica terapéutica que utiliza diversos tipos de música para influir en el ser humano tanto física como psíquicamente. Es muy efectiva en tratamientos de relajación, estrés, insomnio y baja autoestima.

3.07.2012

REFLEXIONES EN VOZ ALTA

He terminado de leer el libro de Georges Simenon titulado Carta a mi madre y me ha hecho pensar en la gran cantidad de personas que no llegan a conocerse viviendo juntas gran parte de su vida, empezando por los padres y hermanos, si es el caso, hasta la pareja. Este desconocimiento acostumbra a percibirse cuando fallece un familiar cercano o, como en el caso del protagonista del libro, cuando fallece la madre. Con su pérdida se pone de manifiesto que aquella persona que está a punto de morir o ya ha fallecido era como una desconocida. Debido a este desconocimiento, puede quedar una sensación de vacío por aquello que se obvió por la falta de comunicación que existió. En esos momentos viene a la memoria todo lo que se hubiera querido decir pero, por diversas causas, no se pudo expresar originando posiblemente, un duelo más doloroso.

La falta de comunicación con los más allegados puede ser debida a que los padres y especialmente la madre en la edad más temprana de su hijo, no supo darle cariño ni protección y este insuficiente contacto afectivo provocó el distanciamiento emocional entre ellos. Si hablamos de la falta de comunicación en la pareja, también nos hemos de ir a nuestra edad más temprana para encontrar el porqué de este comportamiento tan poco afectivo y distante. Si al comienzo de nuestra vida, por parte de la madre o los cuidadores más cercanos no recibimos ternura ni cariño no tendremos, de adultos, conductas amorosas.

Las conductas se van aprendiendo a medida que se va creciendo a través de la observación y la imitación y de adultos actuaremos según los comportamientos en los cuales nos hemos desarrollado. Cuando los niños crecen en un ambiente hostil aprenderán comportamientos agresivos y adversos tomándolos como buenos, si por el contrario crecen en un ambiente de afecto y de armonía sus actos serán afables.

En el caso del libro Carta a mi madre, este alejamiento entre la madre y Georges, el protagonista y autor del libro, fue debido a que su madre nunca tuvo cariño por parte de su familia, al contrario, creció en un ambiente hostil y con problemas económicos, esto hizo que tuviera un carácter complejo y que fuera emocionalmente inestable. De adulta, y debido a su infancia llena de dificultades tanto materiales como emocionales, toda su energía la dirigió a buscar una estabilidad económica. ¿Podía la madre de Georges con la infancia que tuvo, ser tierna con su hijo y enseñarle comportamientos cariñosos? No porque, por una parte, su vida estaba orientada a conseguir una estabilidad económica, que era por lo que sufrió y se sintió despreciada de pequeña y por la otra, no podía actuar de otra forma porque no la había aprendido.

Cuando se crece sin afecto y con unas reglas de conductas rígidas e intolerantes, de adulto se puede llegar a pensar que este comportamiento en que nos educaron era el más adecuado y que también lo será para educar a nuestros hijos. Si en el contexto adverso que se creció hemos podido conseguir, de adultos, los objetivos que nos habíamos propuesto, aun se hace más evidente que el ambiente en que crecimos sin cariño y autoritario será también, el más idóneo y beneficioso para nuestros hijos. Si nuestros padres con lo que nos querían, porque esto es lo que nos decían, nos educaron en un ambiente sin ternura, frío y desolador debe de ser así como se han de educar a los hijos, queriéndoles sin ternura y con autoritarismo.

Las conductas poco afectuosas entre madre e hijo producen un alejamiento emocional e impide una buena comunicación y relación entre ambos. Una madre fría se mantendrá emocionalmente alejada de su hijo y no le podrá dar la confianza necesaria para que este pueda expresar sus sentimientos. Si a más a más, hay comportamientos agresivos hacia el hijo, ya sean verbales o físicos, puede causarse una separación del hijo hacia ella tanto emocional como física.

Cuando fallece la persona con la que no hubo comunicación, a partir de este momento, puede quedar un sentimiento acrecentado de pérdida y frustración por todo aquello que no se le pudo expresar debido a la poca confianza que hubo entre ambos, al miedo a sus reacciones agresivas y al sentimiento de culpa que se hubiera sentido si nos hubiéramos atrevido a expresarle nuestros sentimientos.

Cuando nos invaden esta clase de pensamientos con la muerte de alguien cercano, para tranquilizarnos y poder encontrar el porqué de tantos silencios obligados se pueden rememorar los momentos de la vida que se compartieron con aquella persona, que es lo que hace el protagonista de la novela, para hacer conscientes aquellos episodios que se tuvieron que silenciar y poder lograr entender el motivo de aquella falta de comunicación y alejamiento emocional desde una perspectiva más lejana. No se trata de recrearnos con los sentimientos amargos sino de hacer un esfuerzo para entender el motivo de nuestra actitud silenciosa y también, el porqué aquella persona que decía que nos quería tanto, fue incapaz de darnos un poco de amor.

Creo que sería emocionalmente muy saludable poder expresar nuestros pensamientos y sentimientos con las personas que nos rodean y que compartimos la vida. Tendríamos que aprender a decir sin miedo y sin que nos produzca ningún sentimiento de culpa lo que pensamos, aunque las reacciones de los demás nos cohíban y nuestro entorno ambiental sea adverso, dejarlo de hacer sería un signo de inmadurez emocional pudiendo provocar malestar tanto físico como psíquico.


Georgina Bermejo

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