Blog dedicado a la Psicoterapia, al Crecimiento Personal y a la Musicoterapia.

La Psicoterapia es la aplicación de técnicas psicológicas con la finalidad de ayudar a las personas a modificar estructuras y patrones de comportamientos no deseados, a conocerse mejor y a descubrir y resolver sus conflictos emocionales. Indicaciones de la Psicoterapia: Estrés, ansiedad, inseguridad, inmadurez, problemas con los hijos, baja autoestima, obsesiones, miedos, malhumor, depresión, estados de tristeza, y problemas de pareja.

La Psicomusicoterapia es una técnica terapéutica que utiliza diversos tipos de música para influir en el ser humano tanto física como psíquicamente. Es muy efectiva en tratamientos de relajación, estrés, insomnio y baja autoestima.

6.09.2013

LAS EMOCIONES

 Las emociones son el resultado de cómo experimentamos física y mentalmente la interacción entre nuestro mundo interno y el externo. Las emociones controlan nuestros pensamientos y por lo tanto nuestro comportamiento en general y la salud, cuando son desagradables rompen momentáneamente el equilibrio psicofisiológico,  es el resultado de la desadaptación y del esfuerzo del organismo para restablecer la armonía temporalmente fracturada. En las emociones hay manifestaciones fisiológicas (modificación de los ritmos cardíaco y respiratorio, sequedad de boca, trastornos digestivos, sudor, temblores, etc.)  repercusiones mentales (aumento de la sensibilidad, disminución del control voluntario) y de conducta (llanto, huida…)

Habitualmente la emoción se manifiesta cuando la persona se halla en un estado de sorpresa o cuando la situación sobrepasa sus posibilidades. En general los desórdenes fisiológicos que originan las emociones son pasajeros, pero cuando el choque emocional es muy violento o constante, el organismo no puede restablecer el equilibrio pudiendo aparecer lesiones diversas como el asma, la úlcera gástrica o la taquicardia entre otras.

Los padres son los primeros en manifestar afecto hacia sus hijos convirtiéndose para los niños en un modelo a seguir. En nuestra infancia aprendemos los comportamientos emocionales que nos acompañarán el resto de nuestras vidas, grabamos en nuestra mente los patrones tanto buenos como malos de nuestro entorno más inmediato  y que originaran respuestas automáticas positivas o negativas, en función de la experiencia que tuvimos de pequeños en nuestras relaciones con los demás o ante situaciones inesperadas. Cuando las respuestas emocionales son positivas, es debido a que en nuestra niñez nos sentimos queridos y tuvimos un buen aprendizaje emocional, pudimos reforzar y enriquecer los sentimientos y conductas emocionales positivas si, por el contrario, tuvimos una afectividad deficiente y nociva se pueden producir sentimientos dañinos y destructivos originando respuestas negativas.

Cada uno de nosotros percibimos las emociones de forma individual, nuestras conductas estarán de acuerdo con nuestro perfil genético, nuestras circunstancias y entorno más inmediato, el estado psíquico  en que nos encontremos, nuestra personalidad, el ambiente familiar,  las experiencias pasadas  y de cuando éramos niños, todas estas particularidades harán que las emociones las expresemos de una u otra forma, incluso cuando se producen emociones colectivas debidas a situaciones excepcionales y que tienen el mismo significado para todo el mundo, cada uno de nosotros las interpretaremos y gestionaremos reaccionando de forma distinta. Cuanto más intensa sea la emoción nuestra conducta será más acentuada.

Las emociones pueden ser agradables o desagradables tienen diferentes grados de intensidad modificando según su fuerza la conducta. Las personas emotivas son muy sensibles e impresionables, cuando la emotividad no es exagerada no ocasiona inadaptación social y resultan de gran utilidad en nuestras vidas, debido a que nos facilitan las relaciones con los demás, nos ayudan a responder y a motivar conductas adaptativas que nos favorecen  a adecuarnos a la situación. Cuando las emociones no las podemos gestionar porque surgen con una intensidad y en el momento inadecuado, nos producen daño físico y psíquico.
Cada uno de nosotros somos capaces de interpretar el mundo desde muchas perspectivas y de encontrar soluciones a situaciones complicadas. Las emociones se generan por el significado que atribuimos a personas, situaciones o sucesos que consideramos psicológicamente importantes. Cuando el significado cambia también varia la emoción, o sea, ante una misma situación la emoción será distinta según nuestras expectativas, si pensamos por ejemplo que los demás tienen la obligación de cuidarnos y nos ignoran o menosprecian, sentiremos una emoción negativa, por el contrario, si nos sentimos atendidos y protegidos sentiremos una emoción positiva.

Los padres tendrían que tener en cuenta que tener hijos no es sólo llevarlos a una buena escuela, darles todos los caprichos, ser afectuosos y jugar de vez en cuando con ellos, sino que también requiere ser cariñoso, interesarse  por lo que hacen y comunicarse con ellos para que puedan desarrollar una alta autoestima, tener seguridad en sí mismos, adquirir habilidades sociales y emocionales positivas.

Cuando de adultos tomamos conciencia que no somos lo suficientemente fuertes emocionalmente y que este hecho nos causa malestar tanto físico como emocional, para que estas emociones dañinas no nos acompañen el resto de nuestra vida, tendríamos que hacer un esfuerzo para modificar los patrones nocivos aprendidos en nuestra infancia, con la finalidad de  liberar y cambiar los malos hábitos para poder vivir sin trabas emocionales.


Georgina Bermejo


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