Blog dedicado a la Psicoterapia, al Crecimiento Personal y a la Musicoterapia.

La Psicoterapia es la aplicación de técnicas psicológicas con la finalidad de ayudar a las personas a modificar estructuras y patrones de comportamientos no deseados, a conocerse mejor y a descubrir y resolver sus conflictos emocionales. Indicaciones de la Psicoterapia: Estrés, ansiedad, inseguridad, inmadurez, problemas con los hijos, baja autoestima, obsesiones, miedos, malhumor, depresión, estados de tristeza, y problemas de pareja.

La Psicomusicoterapia es una técnica terapéutica que utiliza diversos tipos de música para influir en el ser humano tanto física como psíquicamente. Es muy efectiva en tratamientos de relajación, estrés, insomnio y baja autoestima.

11.06.2013

¿POR QUÉ NOS PARALIZA REALIZAR NUEVOS PROYECTOS?


He pensado hacer este artículo porque a través de mi experiencia profesional he observado que muchas personas, aunque sin ser conscientes de ello, son incapaces de  realizar nuevos proyectos. Aunque inicialmente vienen a la consulta por otros problemas, casi siempre queda al descubierto el rechazo y los miedos hacia cualquier cambio que modifique su rutina diaria.

Responderé a la pregunta del título del artículo a través de las vivencias de una paciente a la que denominaré LM. Aunque me ha comunicado que no le importaba que expusiera su nombre, por ética profesional he preferido referirme a ella por las iniciales referidas anteriormente.

LM tiene 46 años,  está casada y tiene 4 hijos de 11, 12, 14 y 15 años. Es administrativa y muy considerada en la empresa donde trabaja. LM es la tercera de cuatro hermanos. De pequeños todos iban al mismo colegio y como es bastante habitual, cuando hay más de un hijo, los padres no pueden evitar hacer comparaciones entre ellos. Ella de los cuatro hermanos fue a la que le costó más aprender a leer. Su padre la ayudaba con la lectura, pero era un hombre con poca paciencia y siempre estaba diciendo que era torpe, que no sabía que hacer para que leyera bien, se enfadaba y dejaba de ayudarla. LM fue creciendo en un ambiente donde siempre pensó que era menos inteligente que sus hermanos, ya que ellos no se esforzaban tanto como ella en los estudios y sacaban mejores notas. Así y todo no dejó de estudiar e hizo, compaginando trabajo con estudios, una carrera universitaria.

Todos los recuerdos que LM tiene de su infancia son buenos, el ambiente familiar que reinaba en la casa era armonioso, sus padres se querían, nunca hubo situaciones agresivas, todos los hijos se sentían queridos por sus padres y nunca se les pegó para hacerles obedecer, pero los comentarios dañinos hacia su inteligencia que tuvo su padre  hacia ella, la condujo a una autoestima baja y en consecuencia, a paralizarla cuando tenía que realizar  cualquier proyecto nuevo  por el miedo a equivocarse y a decepcionar a sus padres.

Debido a lo poco que LM se valoraba, aunque tuvo ocasiones de subir de categoría en la empresa donde trabajaba nunca lo intentó. Una vez le propusieron dirigir el departamento de marketing, pero ella se  buscó una excusa para  poder  rechazarla quedando bien con  ella misma, con su entorno familiar y laboral. Para rehusar la oferta utilizó el mecanismo de defensa denominado de NEGACIÓN, que consistió en negar el miedo y la angustia que le ocasionaría el cambio laboral. La dinámica que utilizó  fue la siguiente:

Yo no tengo miedo a éste cambio, pero me es imposible aceptar el nuevo trabajo porque  he de cuidar de mis hijos y, si acepto este cargo de responsabilidad, seguro que tendré que salir algunos días más tarde de la oficina. Mis hijos llegarían antes que yo en casa y esto me desagrada.  Mi marido me ha comentado que no ve ningún problema en que los niños se queden solos, pero que  si esto es un impedimento para que acepte el empleo,  él, llegará  más pronto en casa. Pero  yo no le quiero perjudicar y renunciaré al cargo, cuando los niños vayan a la universidad ya  no tendré que estar pendiente de que hagan los deberes y podré promocionarme profesionalmente.
LM en lugar de enfrentarse a sus miedos para poder aceptar el cargo, busca esta excusa para huir del problema emocional que le ocasionaría el cambio. Con esta justificación los demás no perciben su cobardía, queda bien con la empresa, y se reafirma como buena madre al renunciar el nuevo destino para cuidar de sus hijos.

Las personas cuando se subestiman no pueden desarrollarse íntegramente, aunque tengan aspiraciones y deseos de superación, su incapacidad emocional para desarrollarlos y el miedo al fracaso  hará  que no los puedan realizar. Las personas con poca autoestima padecen los efectos paralizantes que ésta les provoca ante nuevos proyectos y a sus propias aspiraciones, siempre habrá algo interno que les impida desenvolver sus aptitudes y objetivos. Aunque algunas veces intuyan que su cobardía es por causa de lo poco que se valoran, aún así la paralización será total y buscarán cualquier excusa para no enfrentarse al nuevo reto. Debido a su incapacidad por desarrollar sus propósitos, minimizan los éxitos de los demás para evitar frustraciones y sentirse mal emocionalmente.

Si algunos hechos como el no valorar a los hijos y el hacer comparaciones ya sea entre hermanos, amigos o compañeros, desde el punto de vista de los padres no tiene gran importancia pero pueden provocar déficit en autoestima, cuando a más a más se le añade un entorno familiar desfavorable por los motivos que sean, el perjuicio hacia los hijos puede ser muy dañino emocionalmente.

No se ayuda en nada al niño subestimándolo, muy al contrario, se le impide que crezca sin miedos, no aprenderá a valorarse, será dependiente, no podrá vivir plenamente porque no será capaz de escoger, en cada momento de su vida, lo más adecuado, beneficioso y deseado para él.

Hay padres que educan a sus hijos menospreciándolos, piensan que es bueno educarlos de esta forma porque se espabilarán y aprenderán más rápidamente. Otras veces, los padres menosprecian a sus hijos sin saber que lo están haciendo, en ambos casos  los comportamientos son muy erróneos. Estos niños irán creciendo emocionalmente con miedos. Un modo de saber si se está dañando la autoestima de los hijos sería el ponerse en su lugar cuando se les subestima. Si a nosotros no nos gustaría oír lo que les decimos porque nos sentiríamos avergonzados e insignificantes  a ellos, aunque sean pequeños,  nuestros comentarios despreciativos también les perjudica emocionalmente y les baja la autoestima evitándoles desarrollar todos sus potenciales.

Los padres tendrían que tomar consciencia para saber cuando a sus hijos les están dañando su autoestima y lo dañino que es el no tenerla para crecer emocionalmente.
Tendrían que saber valorarlos para darles la seguridad y fuerzas necesarias, para que fueran creciendo pudiendo realizar todo aquello que se vayan proponiendo sin miedos, angustias ni complejos de ninguna índole.


Georgina Bermejo 

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