Blog dedicado a la Psicoterapia, al Crecimiento Personal y a la Musicoterapia.

La Psicoterapia es la aplicación de técnicas psicológicas con la finalidad de ayudar a las personas a modificar estructuras y patrones de comportamientos no deseados, a conocerse mejor y a descubrir y resolver sus conflictos emocionales. Indicaciones de la Psicoterapia: Estrés, ansiedad, inseguridad, inmadurez, problemas con los hijos, baja autoestima, obsesiones, miedos, malhumor, depresión, estados de tristeza, y problemas de pareja.

La Psicomusicoterapia es una técnica terapéutica que utiliza diversos tipos de música para influir en el ser humano tanto física como psíquicamente. Es muy efectiva en tratamientos de relajación, estrés, insomnio y baja autoestima.

3.03.2014

LAS PESADILLAS

Las pesadillas se presentan generalmente en la fase del sueño REM y en la segunda mitad de la noche aunque ocasionalmente, pueden manifestarse durante el sueño superficial. Habitualmente empiezan antes de los 10 años y suelen disminuir según avanza la edad, pueden producirse por hechos que puedan alterar al niño como cambiar de colegio, hacer un viaje, enfermedad o separación de los padres. Son consideradas  la mayor parte de las veces como algo común y corriente en la infancia. Quien ha tenido pesadillas en la niñez de adulto también puede padecerlas.

A diferencia de los sueños, las pesadillas son experiencias desagradables y realistas que  nos enfrentan a nuestros miedos. La  persona que duerme tiene un sueño caracterizado por el miedo, con imágenes que causan angustia y generalmente van acompañadas de una opresión en el pecho que dificulta la respiración. Los movimientos corporales que se producen en las pesadillas e incluso nuestros propios gritos o llanto, pueden servir para despertarnos desapareciendo, de esta manera, la sensación de miedo y de ahogo que nos produce la pesadilla, pero al despertarnos nos sentimos alterados, con taquicardia o nerviosos. Cuando volvemos a conciliar el sueño es muy difícil que se tenga de nuevo la misma pesadilla.

El recuerdo del contenido de una pesadilla puede ser realista y si se repite frecuentemente, puede desarrollarse un temor fóbico a la conciliación del sueño. Las pesadillas se presentan con frecuencia en reacciones situacionales con psicopatología ansiosa o depresiva.

Las pesadillas son provocadas por causas fisiológicas o psicológicas, intentan dar un mensaje a quien las tiene y suelen reflejar la incapacidad de la persona que las padece para reconocer y resolver sus conflictos emocionales. Cuando nos despertamos a causa de una pesadilla, por la ansiedad y miedo que nos provoca en aquel momento, tendemos a querer olvidarla rápidamente perdiendo una gran ocasión para aprender de ella, no se piensa que en su contenido lleva un mensaje que nos puede ayudar a identificar y descifrar pautas de comportamiento nocivas, problemas personales o desequilibrios psicológicos que tenemos por resolver.

Hay personas que repiten la misma pesadilla, otras las tienen distintas pero el mensaje que proporcionan es el mismo. En las pesadillas más comunes la persona se ve perseguida, atacada, se cae al vacío, llega tarde a una prueba o examen muy importante para ella,  es incapaz de gritar o de moverse delante de una situación conflictiva, un amigo o allegado se encuentra en grave peligro o perseguido. Tener pesadillas de vez en cuando es algo normal, pero cuando se repiten con frecuencia y si por su intensidad interfieren en la actividad cotidiana, son consideradas como un trastorno del sueño.

Las pesadillas pueden surgir por diversas causas impidiéndonos dormir bien, las más frecuentes son: estados ansiosos o depresivos, experiencias negativas o traumáticas, por enfermedades, por factores externos que provocan estrés o incomodidad. Para favorecer un buen descanso, irnos a dormir relajados nos podría ayudar y lo conseguiríamos   haciendo unos ejercicios de relajación y cambiando algunos hábitos como:

-        Si las pesadillas se tienen con frecuencia se tendría que pedir ayuda psicológica, debido a que puede ser una manifestación de nuestro estado emocional.
-        Reducir cafeína y alcohol.
-        Evitar tomar tranquilizantes durante un tiempo prolongado.
-        Hacer ejercicio físico.
-        Practicar técnicas de relajación y escuchar música.
-        Realizar tareas creativas.
-        Estar atentos para percibir lo que nos comunica nuestro cuerpo para saber cuando está acelerado y tiene que hacer un descanso.        
-        Acostarse y despertarse a la misma hora cada día.


Georgina Bermejo



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