Blog dedicado a la Psicoterapia, al Crecimiento Personal y a la Musicoterapia.

La Psicoterapia es la aplicación de técnicas psicológicas con la finalidad de ayudar a las personas a modificar estructuras y patrones de comportamientos no deseados, a conocerse mejor y a descubrir y resolver sus conflictos emocionales. Indicaciones de la Psicoterapia: Estrés, ansiedad, inseguridad, inmadurez, problemas con los hijos, baja autoestima, obsesiones, miedos, malhumor, depresión, estados de tristeza, y problemas de pareja.

La Psicomusicoterapia es una técnica terapéutica que utiliza diversos tipos de música para influir en el ser humano tanto física como psíquicamente. Es muy efectiva en tratamientos de relajación, estrés, insomnio y baja autoestima.

5.05.2014

SABER ESCUCHAR

Saber escuchar muchas veces es más complejo que hablar, dependerá de nuestras circunstancias y del estado anímico en que nos encontremos que estemos más preparados y receptivos o no, a la escucha. Cuando necesitamos expresar nuestras inquietudes porque nos producen malestar, es cuando acostumbramos a ser más pacientes, con la intención de que nuestro interlocutor también lo sea con nosotros.

La persona que sabe escuchar adecuadamente da libertad a los demás para que se expresen libremente sin coacciones ni censuras, es intuitivo para tratar de comprender y adivinar el que nos quieren decir sin decirlo. Cuando somos receptivos en la escucha, quien comunica se siente reconocido y respetado por el valor que se le dan a sus palabras, se siente relajado, percibe con nuestra actitud que lo que nos está narrando nos interesa pudiendo expresar libremente sus pensamientos.

Actualmente se lleva un ritmo de vida acelerado y esto perjudica tanto los procesos comunicativos como la facultad de escuchar. No todos tenemos la misma capacidad para comunicarnos. Para escuchar se ha de dar el tiempo necesario  a la otra persona para que pueda expresarse cómodamente y sin prisas, si se detecta algún error, no se ha de rectificar interrumpiendo la narración ni se ha de mostrar nuestra impaciencia por su lentitud al expresarse, si es que nos parece lenta y poco activa, de lo contrario se sentiría alterado y no podría comunicar con tranquilidad lo que desea sino lo que puede.

La persona que escucha, cuando no le interesa el discurso del otro se inhibe o sin quererlo muestra inquietud, aunque disimule y haga ver que está atento este estado de desatención, la otra persona lo percibe a causa de las reacciones delatoras como: insistir sobre un detalle que ya ha explicado, estar distraído mirando hacia otro lado o, hacer una pregunta sobre un episodio que se acaba de narrar, este signo de menosprecio provoca frustración a quién se está expresando provocando el final de la comunicación.

No se puede escuchar al otro con prisas deseando que acabe de hablar cuando empieza a decir alguna cosa. La persona que escucha con prisas siente nerviosismo y malestar y esto lo aprecia quien se está expresando.  Una cosa es saber escuchar y otra hacer ver que se escucha.  Quien escucha auténticamente está pendiente del discurso del otro, está en activo tanto en el lenguaje verbal como el no verbal, sabe ponerse en un segundo plano para potenciar el discurso de quién habla, es tolerante, hay diálogo ya que se está escuchando cada una de las palabras que se emiten, mientras que cuando la escucha sólo es aparente estamos pendientes más de nosotros mismos que de nuestro interlocutor.

Cuando se tiene que escuchar a alguien, muchas veces se parte de la idea que hay personas que son dignas de nuestra atención y otras que no merecen serlo. Estos prejuicios nos hacen equivocar y muchas veces quien creíamos que no era merecedor de nuestra atención es quien nos ha decepcionado y,  quien a priori no nos la merecía es quien nos ha satisfecho y convencido su discurso.

Para saber escuchar es necesario ser tolerante, despojarnos de nuestros prejuicios para que no nos impidan escuchar con claridad y estar predispuestos a oír indistintamente a quienes tienen algo que decirnos.  Cuando se es comprensivo y complaciente se respetan las opiniones de los demás y formas de conducta que desde una perspectiva personal nos pueden parecer extrañas, también se asume la diferencia aceptándola tal como es aunque no sea compartida.  

La paciencia también  es de gran importancia para saber escuchar, está relacionada con el tiempo. Ser paciente es tomar conciencia que el tiempo del otro es distinto del propio, que la otra persona tiene su ritmo y necesita su tiempo para  desarrollar su discurso. Se ha de saber esperar con calma para no incomodar a la otra persona y darle el tiempo necesario para que pueda expresar con toda claridad y libertad aquello que nos quiere comunicar.



Georgina Bermejo

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