Blog dedicado a la Psicoterapia, al Crecimiento Personal y a la Musicoterapia.

La Psicoterapia es la aplicación de técnicas psicológicas con la finalidad de ayudar a las personas a modificar estructuras y patrones de comportamientos no deseados, a conocerse mejor y a descubrir y resolver sus conflictos emocionales. Indicaciones de la Psicoterapia: Estrés, ansiedad, inseguridad, inmadurez, problemas con los hijos, baja autoestima, obsesiones, miedos, malhumor, depresión, estados de tristeza, y problemas de pareja.

La Psicomusicoterapia es una técnica terapéutica que utiliza diversos tipos de música para influir en el ser humano tanto física como psíquicamente. Es muy efectiva en tratamientos de relajación, estrés, insomnio y baja autoestima.

7.03.2015

LAS ADVERSIDADES

Hay momentos en nuestra vida que nos pasan contratiempos sintiéndonos incapaces de superarlos. Vivimos situaciones dolorosas que muchas veces creemos no merecer y que nos provocan un sentimiento de dolor tan inmenso, que toda nuestra vida gira alrededor de esta desolación y angustia. No podemos reaccionar ante el hecho doloroso, los pensamientos obsesivos nos impiden valorar la situación de forma objetiva impidiéndonos sobreponernos y mirar hacia delante. 

Los percances que van surgiendo a lo largo de nuestra vida, según el estado anímico en que nos encontremos, los sentiremos  más intensamente o no, cuanto más dolorosos los percibamos dejarán una huella más interna y nos será más complicado superarlos. Nuestra manera de pensar determina en gran parte cómo nos sentimos y el modo de reaccionar ante cualquier acontecimiento.

La vida depara tanto momentos felices como desdichados, por lo que hemos de estar preparados emocionalmente para que los adversos no nos afecten en exceso y nos impidan reaccionar de forma óptima. El dolor y los acontecimientos embarazosos forman parte de la existencia y se han de interpretar como una fase del proceso de la vida. Hemos de ser capaces de tolerar las adversidades, de entender y aprender las situaciones que nos inquietan y angustian, de superarnos ante cualquier hostilidad para poder adaptarnos a la nueva situación y mantener el bienestar y el equilibrio emocional.

El presente es el lugar en el que tenemos margen de maniobra, con la atención puesta en el aquí y ahora,  nos va a ayudar a ser más fuertes, felices y conseguir nuestros objetivos. No hemos de dejar que el pasado nos condicione y paralice bloqueándonos la existencia. Analizar y razonar los sucesos nos permite reducir el impacto de experiencias dolorosas y ataques a nuestra autoestima, permitiéndonos vivir el presente y pensar ilusionados en el futuro sin compadecernos por el pasado, pudiendo encontrar de nuevo la armonía perdida.

Las desilusiones y los fracasos, cuando se analiza el porqué de ellos, se pueden utilizar
para tomar conciencia de la situación y madurar emocionalmente. Tendremos la posibilidad de aprender a buscar los aspectos positivos de cuanto nos rodea, podremos  responsabilizarnos de nuestros actos y a atribuirnos nuestros éxitos y fracasos a variables internas nuestras. El conocernos emocionalmente, también nos ayudará a no compadecernos ni lamentarnos por nuestros infortunios, conseguiremos abandonar el victimismo que nos hace débiles, superaremos los miedos, podremos recuperar la confianza en nosotros mismos y una  mayor autoestima logrando un autoconcepto positivo.

Para poder exteriorizar el hecho que nos angustia, hay que tener el valor para afrontarse al suceso doloroso, muchas veces se pospone creyendo que el tiempo lo solucionará, pero esta demora no conduce a nada positivo, sólo a retrasar el enfrentamiento con el problema y que se prolongue y se aumente el nivel de apatía y ansiedad para resolverlo. Los obstáculos se han de analizar y comprender para solucionarlos, pero no se deben evadir, evitarlos no es la solución, sino parte del problema y del malestar.

La vida es un continuo desafío, parte de ella la guiamos nosotros pero otra parte viene determinada, nosotros decidimos la forma como nos enfrentamos o huimos de ella. Hemos de tener la capacidad de ir solventando los obstáculos que nos vayan surgiendo a lo largo de la vida, aprendiendo de los errores y de las victorias, siendo feliz y disfrutando de los detalles. No nos han de paralizar las adversidades pensando que hemos tenido mala suerte, que son desgracias  ajenas a nosotros o como algo dado en lo que no podemos intervenir, esta perspectiva de los acontecimientos nos hace victimas y no protagonistas, induciéndonos a la pasividad sin tener la oportunidad de buscar razonamientos lógicos y estrategias para resolver las situaciones que nos han provocado malestar emocional.


Georgina Bermejo








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