Blog dedicado a la Psicoterapia, al Crecimiento Personal y a la Musicoterapia.

La Psicoterapia es la aplicación de técnicas psicológicas con la finalidad de ayudar a las personas a modificar estructuras y patrones de comportamientos no deseados, a conocerse mejor y a descubrir y resolver sus conflictos emocionales. Indicaciones de la Psicoterapia: Estrés, ansiedad, inseguridad, inmadurez, problemas con los hijos, baja autoestima, obsesiones, miedos, malhumor, depresión, estados de tristeza, y problemas de pareja.

La Psicomusicoterapia es una técnica terapéutica que utiliza diversos tipos de música para influir en el ser humano tanto física como psíquicamente. Es muy efectiva en tratamientos de relajación, estrés, insomnio y baja autoestima.

3.22.2017

TRASTORNO DE LA PERSONALIDAD ANTISOCIAL

Los trastornos de la personalidad pueden definirse como una variación extrema de la personalidad asociada con el fracaso para cumplir las tareas universales de establecer una identidad personal, formar vínculos de apego, experimentar intimidad con ellos y buscar afiliación. Sin culpa y sin miedo, son dos descripciones comunes de las personas que muestran el trastorno de personalidad antisocial.

Los individuos con este trastorno suelen emprender voluntariamente formas temerarias y peligrosas de conducta que la mayoría de la gente evita, y ante esas situaciones exhiben poco o ningún temor. Carecen de sentimiento o empatía con los demás siendo incapaces de formar vínculos emocionales. Suelen ser irritables y agresivos, sumamente impulsivos e incapaces para planificar el futuro, aparentemente no temen enfrentarse al peligro y son sumamente mentirosos si perciben una ventaja en hacerlo, mentirán a cualquiera y en cualquier momento, y no suelen mostrar remordimientos después de realizar acciones que lastiman a los demás.

La personalidad antisocial  parece de gestación muy temprana y se expresa a través de conflictos con las normas ya desde la infancia. Son niños que mienten, roban se escapan de casa, hacen novillos y no se corrigen ni se acongojan cuando reciben castigo, son inconstantes y volubles por mucho que a veces sean sinceros con sus entusiasmos, y como tienden a ser seducidos por la novedad a veces se conducen insensatamente, sin reparar en las consecuencias. Son niños que a muy temprana edad destacan por su frialdad y su falta de miedo.

Los individuos que padecen trastorno de la personalidad antisocial, presentan características que los hacen peligrosos para otras personas mostrando una indiferencia total por los derechos y el bienestar de los demás. Las normas y regulaciones no son para ellos, de modo que suelen tener un historial de conducta antisocial como: delincuencia, latrocinio, vandalismo, mentiras, abuso de drogas y cosas similares. También emprenden sin dudar acciones que otros sólo podrían soñar como: renunciar a un trabajo si se aburren, abandonan con facilidad a su pareja e hijos y cuando las deudas aumentan simplemente desaparecen. Para esas personas el término obligación tiene muy poco significado. La impulsividad que muestran junto con algunos de los otros rasgos suele conferir un carácter aleatorio, aparentemente sin propósito a su conducta antisocial, por ello cuando cometen un crimen parece carecer de cualquier propósito o meta racional.

Saber el porque se desarrolla este patrón de la personalidad es complicado, pero la evidencia sugiere que tal vez participen varios factores. Desde una perspectiva conductual, esas personas pueden aprender desde niños a través de su exposición a modelos violentos, que la conducta agresiva e impulsiva es la adecuada y apropiada; esas influencias pueden ejercer poderosos efectos sobre la conducta. También participan factores cognoscitivos, son personas que no logran adquirir los tipos de esquemas o marcos cognitivos de referencia y que ayudan a regular la propia conducta, esquemas relacionados con el control de impulsos, con el sentido de responsabilidad y con la naturaleza recíproca de las relaciones humanas. Igualmente hay la posibilidad que este desorden se derive, al menos en parte, de anormalidades fisiológicas

En la historia infantil de estas personas muchas veces hay figuras maternas demasiado tolerantes y padres excesivamente débiles, pero la emergencia del trastorno es tan temprana, que a veces es difícil distinguir entre causas y efectos en la interacción paternofilial. De hecho, la prevalencia familiar del trastorno antisocial de la personalidad habla más en favor de la intervención de factores genéticos, que de una alteración exclusiva de los procesos de socialización por prácticas educativas inadecuadas.



Georgina Bermejo

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